El duelo patológico

El duelo (del latín dolium, dolor, aflicción) es la reacción natural ante la pérdida de una persona, objeto o evento significativo.

Duelo también hace referencia a la reacción emocional y de comportamiento que se manifiesta en forma de sufrimiento y aflicción cuando un vínculo afectivo se rompe.

Este proceso incluye componentes tanto psicológicos como físicos y sociales, con una intensidad y duración de acuerdo a la dimensión y significado personal e individual de la pérdida.

En términos generales se trata de un proceso normal, por lo que no se requieren situaciones especiales para su resolución, durante el duelo se produce un amplio abanico de sentimientos y conductas novedosas para el doliente a las que tiene que hacerle frente.

La mayoría de los autores e investigadores señalan que el duelo ante la muerte de un ser querido es una reacción humana normal, por extrañas que sean sus manifestaciones pero lo cierto es que, puede agravarse llegando a convertirse en una patología en el momento en que presenta anomalías que impiden o dificultan el desarrollo vital característico del ser humano.

El duelo complicado

El duelo complicado, patológico, no resuelto, crónico, retrasado o exagerado hace referencia a la intensificación del duelo al nivel en que la persona está desbordada y recurre a conductas desadaptativas o permanece en este estado sin permitir que el proceso de duelo siga su curso, procesos que llevan a repeticiones estereotipadas o a interrupciones frecuentes del proceso.

Dolor prolongado

Cuando el dolor moral se prolonga considerablemente en el tiempo, generalmente, se considera que existe riesgo de duelo patológico. Es decir, cuando su intensidad no coincide con la personalidad previa del doliente, muestra una falta de interés por su entorno, impidiéndole amar a otras personas llegando a invalidar su vida diaria, sin otra ocupación más allá de la persona que ha fallecido.

La despedida

En el momento en que se despide para siempre a un ser querido se inicia un proceso largo, duro, penoso, lleno de desconcierto, de múltiples sentimientos y de desorientación. No hay pérdida que nos deje emocionalmente indiferentes, sea cual sea su causa o momento de la vida en que se produzca. Tras la pérdida se comienza a transitar un proceso de duelo.

Nuestra misión como asociación

Esta asociación nace para facilitar las tareas que forman parte de la elaboración del duelo: aceptar la realidad de la pérdida, aceptar el dolor por la pérdida, adaptarse a un nuevo mundo sin el ser querido y reubicar emocionalmente al ser querido a través de la herramienta grupal mediante dos líneas de trabajo con el fin último de evitar así el duelo patológico.

El proceso de duelo

En el momento en que se despide para siempre a un ser querido se inicia un proceso largo, duro, penoso, lleno de desconcierto, de múltiples sentimientos y de desorientación. No hay pérdida que nos deje emocionalmente indiferentes, sea cual sea su causa o momento de la vida en que se produzca. Tras la pérdida se comienza a transitar un proceso de duelo.

La aceptación y adaptación a un nuevo mundo

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